AA.VV
Las victorias de las armas católicas en Breda y Bahía demostraron, a pesar de distintas circunstancias adversas, que la maquinaria organizativa y militar de la Monarquía Hispánica tenía todavía una gran capacidad de reacción. El socorro de Génova, la defensa de Puerto Rico y la de Cádiz, frente a una flota anglo-neerlandesa, fueron sucesos que repercutieron en el ánimo de los gobernantes y de los gobernados, entre los que se extendió una particular euforia que, sin embargo, no podía ocultar los graves problemas que afectaban al imperio español. Estas victorias llevaron a Olivares a pensar en el favor de la providencia divina a la causa española al interpretar los éxitos políticos y militares como manifestaciones de la voluntad de Dios, como «años milagrosos», por su alto valor simbólico o por los resultados esperanzadores que se podrían derivar en el plano político, económico, ideológico o militar como sucedió en 1625. ¿Fue realmente un annus mirabilis o se trataba de un espejismo?, ¿podía suponer una inflexión en la dinámica política de la Corte española y en los campos de batalla europeos o como señalaba