Un día de invierno de 1987, el escritor lituano Romualdas Granauskas cruzó la frontera para ir a recoger a Estonia un cachorro: un bóxer tigre alemán. Lo trajo de vuelta a Vilna metido bajo el abrigo, como si aquel bulto tibio fuera también una promesa, la de una vida distinta, más luminosa. Ese cachorro se llamaría Bulis y, con el paso de los años, se convertiría en el centro secreto de la casa, en su compañero, guardián y alter ego. Al llegar el adiós está escrito como una carta dirigida a Bulis, pero en sus páginas cabe mucho más que el retrato de un perro extraordinario. Con humor, ternura y una prosa profunda e intimista, Granauskas habla del tiempo que pasa sin avisar, de la lealtad que nos sostiene y de esa verdad que todo dueño de perro aprende: amar a su mascota es aceptar, algún día, la llegada del adiós.