Peio Ruiz Cabestany es uno de los grandes nombres del ciclismo de los 80. Un ciclista atípico, que en aquellas primeras etapas televisadas se ganó el cariño de miles de personas y pasó de ser un chaval anónimo a una figura del ciclismo internacional en pocos meses. En esta autobiografía narra su juventud y primeros años en el ciclismo profesional, una época marcada por la agitación política en su Donostia natal, donde ETA, los disturbios callejeros y la represión policial convivían con sus primeras pedaladas. Su ascenso deportivo fue fulgurante, logrando hitos como la victoria en las Seis Horas de Euskadi, siendo todavía un ciclista aficionado, frente a profesionales de primer nivel. Sin embargo, su trayectoria estuvo a punto de truncarse por un falso positivo. En aquella transición de un ciclismo de jornaleros al profesionalismo como lo conocemos ahora, Cabestany relata cómo eran las relaciones entre los propios ciclistas, así como con mánagers, patrocinadores y directores. En su caso, figuras como Peli Egaña y Patxi Alkorta fueron los que estuvieron a su lado en esos primeros pasos en la jungla del ciclis