"Todos experimentaremos dolor en algún momento de nuestras vidas: de espalda, de parto o los achaques de la vejez. Ninguno de nosotros se librará. Pero ¿y si todo lo que creías saber sobre él fuera erróneo? Nos han dicho que es puramente físico, que solo está relacionado con el cuerpo. Pero la verdad es que el dolor lo construye el cerebro: está influido no solamente por las lesiones corporales, sino también por las emociones, las expectativas y el entorno. Esto significa que tenemos infinitamente más control sobre él de lo que jamás hubiéramos imaginado: porque si el cerebro puede cambiar, el dolor también puede hacerlo.