El Concilio Ecuménico Vaticano II fue el acontecimiento más importante vivido por la Iglesia católica durante todo el siglo XX. Fue iniciado por Juan XXIII el 11 de octubre de 1962 y clausurado por Pablo VI el 8 de diciembre de 1965. A pesar de las expectativas y esperanzas de muchos, la época que siguió a ese gran acontecimiento no representó para la Iglesia una «primavera» sino, como el mismo Pablo VI y sus sucesores reconocieron, un periodo de crisis y dificultades sin precedentes, especialmente, en los ámbitos doctrinal y litúrgico. Tras el Concilio Vaticano II, se abrió una viva discusión interpretativa en el seno de la Iglesia, en la que se enfrentaron dos escuelas: la que proponía una hermenéutica de la continuidad una lectura del concilio a la luz de la tradición de la Iglesia cuyo máximo exponente fue Joseph Ratzinger y, por otro lado, la conocida como «Escuela de Bolonia», que defiende que el concilio produce una ruptura de la Iglesia católica con su historia y su tradición, dando paso a una «nueva Iglesia». Profundizar en estas dos visiones ayudará al lector a comprender los actuales avatares q