Si por algo nos fascina observar el comportamiento de chimpancés, bonobos, gorilas y, en general, primates y simios, es porque de alguna manera sentimos que hay mucho de nosotros mismos, de nuestros instintos y tendencias, allí reflejado. Y esta intuición se ha visto cada vez más confirmada por la etología y la teoría de la evolución. ¿Qué nos lleva a elegir entre el egoísmo o el altruismo, o entre una estricta monogamia y una desatada promiscuidad sexual? ¿Existe una predisposición genética a la gula, el alcoholismo o la envidia de lo ajeno? ¿Tienen alguna ventaja evolutiva nuestros arranques de ira y violencia? ¿Existe el gen de la pereza? En este sorprendente e iluminador ensayo, Victoria de Andrés explica cuánto hay de herencia genética y cuánto es fruto de la cultura y el ambiente en aquellas conductas humanas que cabría calificar de? incómodas. Sin el menor moralismo y con grandes dosis de humor, esta fascinante obra nos recuerda nuestras raíces como primates y nos obliga a replantearnos nociones como la culpa, la libertad, el vicio y el pecado. Una invitación a asomarnos a nuestro lado más oscuro y a