"Henry Oster era solo un niño cuando la Historia entró en su casa de Colonia y lo arrancó de su infancia. Deportado al gueto de ?ód? y después a Auschwitz, fue destinado a los establos del campo, donde los nazis criaban caballos para la guerra. Allí conoció a Barbarossa, un semental imponente al que debía cuidar entre el hambre, el miedo y las alambradas. En medio del horror, Henry aprendió a sobrevivir día a día, aferrado a una rutina imposible. De la mano de uno de los últimos testigos del horror nazi, estas memorias con pulso de novela histórica hablan de la infancia arrebatada y de la vida que se empeña en continuar.