"En mayo de 2025, la muerte del papa Francisco dejó al descubierto la fractura de una institución en crisis con dos bandos que se disputaban el control. Por un lado, quienes defendían una apertura hacia la modernidad; por el otro, quienes sostenían que el integrismo era la manera de contener el caos. Mientras tanto, la Iglesia afrontaba su mayor estigma: los casos de abuso sexual y el silencio que protegió a los culpables durante décadas.