Digno heredero de la lira de Orfeo, la voz de Borís Hrístov nos alcanza desde su solitario retiro voluntario en la mítica cordillera de los Ródope. O, tal vez, desde su aldea natal, sumergida hace tiempo bajo la superficie de un pantano construido por el hombre.
Su poesía es el fruto de una amarga reflexión esperanzada sobre la naturaleza del ser humano. Cómo llegar a ser libres y justos más allá de la encrucijada ética, estética e histórica en la que todos vivimos quizás sea la pregunta fundamental con la que su poesía nos interpela.
Juan Antonio Bernier