De ser un elemento exótico en el Gran Circo a tener una presencia destacada en todos los ámbitos: pilotos, ingenieros, circuitos etc. Esta es la epopeya de cómo España transformó la Fórmula 1 en una pasión nacional. «Correr en un coche de carreras es lo más bonito del mundo», afirmaba con rotundidad Paco Godia en 1981. Sin embargo, si este libro se hubiese escrito hace apenas un cuarto de siglo, su tamaño habría sido notablemente inferior. Hasta el año 1999, la presencia española en la categoría reina era un hecho meramente anecdótico. Pero la audacia de pioneros como el propio Godia, Alfonso de Portago, Álex Soler-Roig, Emilio de Villota, Adrián Campos o Luis Pérez-Sala quien además firma el prólogo de esta obra sembró una semilla que terminaría por florecer de forma imparable. Con el salto definitivo de Pedro de la Rosa y Marc Gené, las barreras cayeron para siempre, abriendo paso a una era dorada marcada por el bicampe