¿Por qué a la izquierda le cuesta tanto consolidar un proyecto de mayorías estable? En un contexto en que las crisis económicas, sociales y climáticas parecen reclamar respuestas progresistas, su dificultad para ocupar ese lugar constituye una de las grandes paradojas de nuestro tiempo. Este libro se adentra en ese desfase entre necesidad histórica y capacidad de seducción para examinar la crisis de identidad que atraviesa hoy a la izquierda. La primera parte analiza el último gran ciclo expansivo de la izquierda a través de las experiencias surgidas tras la crisis de 2008. Aquel impulso generó un entusiasmo extraordinario que reconectó con amplios sectores sociales, pero se disipó casi con la misma rapidez con que había surgido. Ese declive dejó al descubierto un patrón común de proyectos apoyados en liderazgos fuertes, pero débiles para sostener una identidad política compartida, cuyos límites remiten a algo más profundo que errores tácticos o disputas internas: la pérdida de anclajes identitarios que atraviesa a la izquierda. La segunda parte identifica tres ejes que explican esa fragilidad estructural.