"En lo alto de las montañas se alza un sanatorio imponente, antaño destinado al tratamiento de la tuberculosis. Hoy, sus muros sostienen las sombras de un pasado inquietante. Una de sus alas continúa en funcionamiento, habitada apenas por cinco personas: un celador, dos médicos, una enfermera y un joven científico. Aunque las salas cerraron hace décadas, ellos permanecen allí, entregados a investigaciones de origen incierto. Los pasillos helados, las ventanas por donde se cuelan corrientes de aire y los ecos interminables evocan, a cada paso, la oscura memoria del lugar.