« A reclamar al maestro armero!». Con esa frase, cuenta la tradición, despachaban los mandos las quejas de los soldados cuyo fusil había fallado, y así quedó en el habla como respuesta a cualquier reclamación sin remedio. En el taller de José Luis, sin embargo, siempre ha habido quien las atienda. Lleva más de cincuenta años en el oficio, desde que empezó de niño como aprendiz de su padre en la Armería Varona, y en este libro reúne lo que ha aprendido para que cazadores y tiradores conozcan y ajusten mejor sus armas. Cada tipo de arma que pasa por el taller tiene aquí su capítulo, desde las carabinas de aire comprimido con las que tantos aficionados empezaron hasta los rifles de caza mayor. En sus páginas explica cómo funciona cada una, cuáles son sus averías más frecuentes, cuáles se deben a un mal uso y qué puede hacerse para evitarlas. Una parte importante está dedicada al ajuste del arma al tirador, porque una escopeta o un rifle deben sentar como un traje a medida. El mantenimiento ocupa también un lugar central, con esos diez o quince minutos al volver del campo que alargan la vida del arma y ahorran