La muerte de Ágata, que ha ido perdiendo el habla durante su enfermedad, abre una búsqueda entre las grabaciones, cartas y relatos que ha dejado atrás: ¿cómo conservar una voz cuando ha desaparecido el cuerpo que la sostenía? Sus huellas pronto nos llevan bajotierra. Cuevas y minas, experimentos nucleares, organismos nacidos de la radiación y antiguas mitologías del inframundo se entrelazan con internet, los bots y las identidades artificiales, donde incluso la muerte parece adquirir nuevas formas.
Con ecos de Benjamín Labatut y Sara Barquinero, No descendáis se resiste a cualquier molde. A medida que sus conexiones proliferan, la investigación empieza a confundirse con la paranoia y las viejas quimeras encuentran extraños reflejos en nuestra tecnología. Raúl E. Asencio convierte la ciencia en literatura, lo digital en nigromancia y el subsuelo en el lugar desde el que mirar nuestro presente.