Kirihito continúa su travesía tras ser contagiado, enfrentando una transformación física que pone a prueba su humanidad y lo convierte en el nexo de diversas historias. Se revelan las respuestas a los interrogantes del origen de la enfermedad de Monmô, y se desmienten o confirman las tesis del equipo médico. Por su parte, el doctor Urabe sigue con su arriesgada y poco ortodoxa investigación para salvar a su amigo y desenmascarar a los responsables, en una lucha personal marcada por un temperamento desequilibrado.