Hoy en día conocemos una extensa variedad de formas en que el cerebro humano puede procesar, recopilar y expresar información. Tenemos un nombre para ello: neurodivergencia. Hace pocos años, cuando este términono existía, ser diferente implicaba ser alienado, rechazado, incomprendido o incluso temido. En este libro, Steve Silberman nos muestra cómo la neurodivergencia, en especial el autismo, fue percibida e interpretada durante el último siglo. Evidencia cómo los nocivos estereotipos asociados al autismo les impiden alcanzar todo su potencial y cómo las diferencias neurológicas no son errores de la naturaleza, sino simples variaciones genéticas. Sobre todo, Silberman demuestra cómo es posible reconocer y celebrar una gama más amplia de formas de inteligencia.