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01 DIC

Tránsito, editorial del mes de diciembre

Dedicamos el último mes del año a la editorial Tránsito.
Tránsito, editorial del mes de diciembre

«El catálogo está formado por libros que yo puedo defender, esa es la clave», decía Sol Salama, editora de Tránsito, en una entrevista reciente; «libros puñal, libros que dejan huella. Lo opuesto totalmente a aquellos libros que algunos lectores piden en las librerías diciendo “algo ligero, que la vida ya es suficientemente dura”». Es verdad: una coherencia particular engarza uno con otro los doce títulos de la editorial, además de independiente, muy joven a la que hemos decidido dedicarle el mes de diciembre. No son libros fáciles, ni «agradables» en el sentido más despreocupado del término, pero son libros buenos.
La historia del sello, por breve, parece sencilla. Tránsito arranca en septiembre de 2018 con verdadera vocación de editorial independiente, un término quizá sobreutilizado cuyos contornos parecen ahora, de tanto en tanto, confusos. No es el caso: Sol Salama, al frente del proyecto, se encarga desde el principio de la prensa y la gestión, al tiempo que cumple las funciones de directora editorial, mientras que Donna Salama es la responsable del característico diseño de cubierta, elegante, sobrio y, sobre todo, reconocible a primera vista.
El primer título de la editorial, La azotea, de la uruguaya Fernanda Trías, marca algunas de las líneas maestras del resto de la –por ahora– colección única de Tránsito: las autoras serán todas mujeres, todas escritoras en activo, relativamente poco conocidas en España, y con historias que basculan entre la crónica y la novela, lo memorialístico y la autoficción («un género que a mí me ha marcado siempre, aunque ahora se hable de él una y otra vez, generando polémicas, como si se tratase de género nuevo», apuntaba la editora en la misma entrevista). Será común, también, que Tránsito publique obras que ya tenían su edición latinoamericana –el caso de Las estrellas (2020), de Paula Vázquez, o Primera persona (2019), de García Robayo– o «rescate» alguna ya editada antes en España, como La cresta de Ilión, de la mexicana Cristina Rivera Garza.
Estas son, claro, líneas generales –desde luego, Rivera Garza no es «una desconocida»–, pero que perfilan los rasgos de un catálogo que os invitamos a descubrir con nosotras este mes. Como muchos, pensamos que precisamente ahí, en el catálogo, está el núcleo de toda iniciativa editorial, sobre todo una, como esta, de pequeñas dimensiones. Y la de Tránsito cuenta con las principales virtudes de los proyectos personales, más sujetos al criterio estético e intelectual de sus creadoras: son libros escogidos, traducidos y editados con mimo, sin prisas (siete u ocho títulos al año es un milagro de paciencia en el panorama actual), y, sobre todo, con una conciencia intelectual que se deja ver en cada entrega pero, más aún, en el conjunto completo. En el catálogo, por lo demás, dominan los nombres de autoras extranjeras (Francia, Bélgica, Canadá y, sobre todo, Latinoamérica), salvo en el caso de Katixa Agirre, autora de Las madres no (2019), que ya se había publicado en euskera como Amek ez dute.
«Me gustaría que los libros que publico lleven a algún lugar en el que no estuviésemos antes, que no dejen igual, que hagan pensar, que revuelvan las emociones, que nos lleven más adentro de nosotros», explicaba Salama en otra entrevista; «que azoten, que crispen, que revuelvan, que den ganas. Cada vez me parece más complejo y cruel el mundo, y creo que la literatura, como la fotografía, la música…, es un arma muy poderosa para ayudarnos a estar en él». En 80 Mundos pensamos, modestamente, que ya lo están haciendo.

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