Sinopsis:
Este libro es metralla en el alfabeto, fuego comprimido disparado en los parques y plazas del lenguaje. Nos deja ver a un autor libre, conscientemente marginal, que enfoca con su cámara lírica la comicidad de nuestras pesadillas, la virtud kamikaze de enfrentarse desnudo y sin armas al enemigo de la contradicción. Quien se cree sabio es un gilipollas. Quien se sabe gilipollas desde el principio no es capaz de valorar lo difícil que resulta escalar hacia la cima imposible de la sabiduría. Adrián Bernal se conforma, por el momento, con estar a la altura de los tacones de Atenea, diosa de las artes y diosa también no nos olvidemos de la guerra.
Acerca del autor:
Adrián Bernal, alicantino con temprana vocación barcelonesa, tiene una sólida trayectoria poética que se inicia con Veintinueve días de abril y marzo (DisparaLaPalabra, 2012), Todas las ciudades del fuego (Difácil, Valladolid, 2015) y Estaciones de invierno (Libros en su tinta, Barcelona, 2016). Y quisiéramos destacar especialmente Todas las ciudades del fuego, que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos en su decimotercera edición, porque presagia muchas cuestiones de Anti-folk, como puedan ser la ambivalencia de géneros o un culturalismo de aliento pop. Además, sus textos poéticos han aparecido en diferentes antologías, como Brossa de foc. Poesía crítica en la Barcelona del diseño (Descontrol, 2019), y revistas literarias (Poscultura, Orsini Mag, Palabra Voyeur, La Galla Ciencia, El Salto, Nayagua o El coloquio de los perros).